La aversión a la pérdida es el sesgo psicológico por el cual el dolor emocional de perder una determinada cantidad de dinero se percibe con mucha más intensidad que el placer de ganar esa misma cantidad, un concepto estudiado y documentado en economía conductual que lleva a comportamientos sistemáticamente irracionales en la toma de decisiones financieras.
En trading, este sesgo se manifiesta de forma muy característica: lleva a cerrar las operaciones ganadoras demasiado pronto (por miedo a que la ganancia se convierta en pérdida) y, al mismo tiempo, a mantener las operaciones perdedoras durante demasiado tiempo (esperando una recuperación, para evitar materializar formalmente la pérdida).
| Comportamiento | Causado por la aversión a la pérdida |
|---|---|
| Cerrar ganancias muy pronto | Miedo a que la ganancia se convierta en pérdida |
| Mantener pérdidas demasiado tiempo | Evitar materializar formalmente la pérdida |
Por qué este sesgo va en contra de una buena gestión del riesgo
Una gestión del riesgo sólida exige precisamente lo contrario de lo que dicta este sesgo: dejar correr las ganancias cuando el análisis lo justifica, y cortar las pérdidas rápidamente cuando se invalida la operación, un comportamiento que requiere ir activamente en contra del instinto natural descrito por la aversión a la pérdida.
El origen del concepto en la economía conductual
Este sesgo fue documentado y popularizado por los economistas Daniel Kahneman y Amos Tversky en su teoría de las perspectivas, demostrando experimentalmente que las personas valoran psicológicamente las pérdidas aproximadamente el doble que las ganancias equivalentes en magnitud.
Cómo se aprende a contrarrestar este sesgo con criterio
Definir reglas objetivas de stop loss y take profit antes de operar, en lugar de decidir en el momento influido por este sesgo, es parte de la formación en psicología del trading que se enseña en el curso de trading desde cero de Lotus Trading Academy, con David Cánovas, Asesor Financiero certificado por la Directiva MiFID II de la CNMV.
Preguntas frecuentes sobre la aversión a la pérdida
¿Cómo puedo contrarrestar la aversión a la pérdida?
Definiendo reglas objetivas de stop loss y take profit antes de abrir la operación, comprometiéndote a seguirlas sin reevaluar la decisión bajo presión emocional.
¿Quién documentó este sesgo?
Fue documentado y popularizado por los economistas Daniel Kahneman y Amos Tversky en su teoría de las perspectivas en economía conductual.
¿Por qué se mantienen demasiado tiempo las operaciones perdedoras?
Porque la aversión a la pérdida lleva a evitar materializar formalmente la pérdida, esperando una recuperación en lugar de cerrar la operación según el plan establecido.
¿Por qué se cierran demasiado pronto las operaciones ganadoras?
Por miedo a que esa ganancia se convierta en pérdida, llevando a asegurar beneficios pequeños en lugar de dejar correr la operación según el análisis original.
¿Es la aversión a la pérdida exclusiva del trading?
No, es un sesgo general de la conducta humana ante decisiones financieras, documentado en numerosos contextos más allá del trading o la inversión.
¿Qué relación tiene este sesgo con el stop loss?
Definir el stop loss de antemano, antes de que el sesgo emocional entre en juego, es una de las herramientas más efectivas para contrarrestar la aversión a la pérdida.
¿Cuánto más se valora psicológicamente una pérdida que una ganancia?
Los estudios originales sugieren que las pérdidas se perciben psicológicamente con aproximadamente el doble de intensidad que ganancias de la misma magnitud.
¿Ayuda la automatización a evitar este sesgo?
Sí, automatizar las órdenes de stop loss y take profit reduce la posibilidad de que la aversión a la pérdida influya en la decisión en el momento de cerrar la operación.
¿Se puede entrenar la resistencia a este sesgo?
Sí, mediante práctica consciente y disciplina en seguir reglas predefinidas, aunque el sesgo en sí, al ser una tendencia psicológica natural, no desaparece por completo.
¿Afecta la aversión a la pérdida a la inversión a largo plazo?
Sí, puede llevar a inversores a mantener activos en pérdida durante años esperando recuperar el precio original, en lugar de reevaluar objetivamente la inversión.